La historia de Embraer y el “elevator pitch”

El elevator pitch es uno de los formatos de moda dentro de todo ese gran abanico de herramientas para ejercitar una comunicación efectiva. Como lo indica su traducción, se trata de una conversación en un ascensor, un discurso sintético y conciso en un tiempo corto, lo que dura un viaje en un ascensor,de 45 segundos a un minuto para saber comunicar una idea. Si bien no existe una receta ideal, se trata de apelar a las emociones y generar curiosidad, introducir acerca de a que se dedica tu empresa u organización e intentar posteriormente quedar en una segunda reunión. Se busca ser concisos, transmitir pocas y claras ideas.

Su origen son las citas de inversionistas con emprendedores y la necesidad de generar un primer filtro de proyectos para centrarse en los realmente interesantes. Quien no pueda explicar su idea en tan pocos segundos, se dice, no está ante una gran oportunidad. Cuentan que el lado B del modelo positivo de Steve Jobs era su carácter, muchos de sus empleados temían de viajar con él en un ascensor, despidió a un par por no resultar interesantes. El elevator pitch excede el mundo de los negocios y suele ser una excelente dinámica también para discutir políticas públicas, proponer ideas fijar metas, desarrollar poder de síntesis y estar preparados para convencer a personas clave: “¿Qué le contarías en poco tiempo a tu ministro si te lo encontraras en un ascensor?”. Existen recomendaciones y casos de éxito que guían en este camino de cómo desarrollar un arma de presentación de mi proyecto que siempre esté a mano y refleje realmente lo que quiero, para hacerle frente a cualquier encuentro en cualquier momento con las personas clave.

Embraer es un caso histórico de elevator pitch, rompe la metáfora y cristaliza su importancia en una situación real. Ozires Silva será siempre recordado en Brasil como el fundador de Embraer. Este Ingeniero, Oficial de la Fuerza Aérea Brasileña, además de ser un gran experto técnico, resolvió de manera satisfactoria una situación con “elevator pitch”, de alguien que aprovechó su momento para dar a conocer sus ideas. Corría el año 1969 cuando el avión que trasladaba al presidente brasileño   Artur da Costa e Silva tuvo que aterrizar de urgencia en São José dos Campos en el Estado de São Paulo por desperfectos técnicos. Ozires, el entonces director de ese aeropuerto militar recibió al presidente y en el ascensor tuvo sus  minutos de oportunidad: le comentó acerca del proyecto que tenían entre manos, dicen que despertando la atención del presidente. Ozires cuenta en sus libros cómo llamo la atención del presidente: “¿Usted sabía que aquí estamos en condiciones de fabricar aviones y venderlos al mundo?”, dicen que fue su pregunta provocadora. Logró quedar para otra cita e interiorizarlo personalmente acerca del enorme potencial comercial que tenía el proyecto.

A partir de los años cuarenta, Brasil, como otros países de la región, comienza con sus investigaciones en aeronáutica. EMBRAER fue la sede de varios proyectos de aviones y helicópteros, que anqune no llegaban a tener una aplicación comercial, fueron fundamentales en la historia de la aviaciòn brasileña. En el año 1965 el Instituto EMBRAER recibe la propuesta de desarrollar un biplano turbo hélice, lo que en 1968 devino en el EMB-110 Bandeirante un importante salto tecnológico, que sin embargo no convencía al capital privado acerca de la oportunidad de su fabricación. Esta falta de financiamiento es la que empuja a que el 29 de junio de 1969 el gobierno brasileño funde Embraer. Ozires Silva, uno de los creadores del Bandeirante será su primer presidente. Comenzaron produciendo modelos para uso Agrícola y poco a poco fueron creando nuevas unidades, pequeñas de uso privado. Cuando nos referimos a Embraer estamos hablando uno de los cuatro fabricantes de aviones más importantes del mundo. Pero la riqueza de esta historia está en los detalles.

A este emprendedor público luego le encomendarían la privatización de Embraer en 1991 y para 2003 la la creación de Pela Nova Biotecnologia, una división de la Academia Brasilera de Estudios Avanzados, cuyo objetivo es identificar la investigación universitaria que podía llegar a ser comercialmente viable. Fue presidente de Varig, Petrobras y Ministro de Infraestructura. Osires Silva también escribió distintos libros entre los cuales destacan, A Decolagem de um Sonho: História da Criação da Embraer (1998); Cartas a um Jovem Empreendedor (2006); Nas Asas da Educação – A Trajetória da Embraer (2008); Etanol: a revolução verde e amarela (2008). Todo un referente en el escenario emprendedor brasileño.

No sòlo hay que saber identificar oportunidades y tener una idea sino saber tambièn poder comunicarla de forma clara y atractiva, aprovechando la oportunidad.

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