Chile, el surf y la innovación

FOTO DE SURF Hace unos días volví a leer un gran trabajo llamado “Surfeando hacia el Futuro: Chile en el horizonte 2025”, un documento acerca del potencial innovador chileno y los nuevos desafíos. Se trata de un aporte bastante original que no busca predecir, sino abrir conversaciones que nos permitan tomar decisiones y acciones en el presente, atendiendo el cambio de paradigma con habilidades, actitudes y  ”talante innovador”, una manera de ser que deje atrás el miedo a lo nuevo y se anime a surfear la historia. Escrito por el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad que presidió Fernando Flores durante el gobierno de Sebastián Piñera.

Quien no lo conozca, Flores es un personaje interesante y  bastante polémico de la vida política chilena, del emprendimiento y la innovación y el coaching ontológico. Fue ministro de Salvador Allende y un referente de la izquierda para posteriormente transformarse en una de las personalidades de la alianza de derecha, Flores llevó adelante su práctica política con el futuro en la cabeza. De mi paso por Madrid recuerdo las historias que contaban mis amigos del PSOE sobre el amigo chileno de Felipe González, encargado de los retiros espirituales para dirigentes en los que se trabajan técnicas de liderazgo y el análisis del nuevo paradigma tecno-económico que produjo Internet. Esto despertaba mi curiosidad e interés en este senador chileno, desde el análisis del cambio tecnológico que podía empalmar con la política y la militancia. Recuerdo aquel artículo del 2000, “Progresistas y Emprendedores”, en plena fiebre puntocom, era el primer abordaje hacia lo nuevo desde la izquierda, sin parar en la vereda de enfrente a los sexies entrepeneurs. Flores fue una pieza clave en el proyecto de Stafford Beer, o “cuando Allende quiso inventar Internet para controlar la economía”. Años después me tocó trabajar en Chile, cada vez que preguntaba por Flores me contaban sus papelones y contradicciones.

Por lo general el análisis del futuro se suele encuadrar en predicciones prospectivas que intentan analizar el comportamiento de un conjunto de variables en una fase temporal hacia adelante, teniendo en cuenta su variación histórica y el cambio de estas a partir de inversiones y políticas.  No es lo que pasa con “Surfeando hacia el futuro”, que gira en torno a conversar y pensar nuevas aspiraciones humanas, maneras de vivir, roles y relaciones, formas productivas y de poder que ponen en tela de juicio todo nuestro sistema de creencias. El trabajo puede resumirse en la capacidad de adaptación que se requiere y la búsqueda como actitud, además del peso específico que le otorga a la manera de relacionarnos y a las competencias personales que, como en cualquier emprendimiento, tienen un lugar importante en el acontecer histórico, por ejemplo, la de saber escuchar las preocupaciones de su tiempo.  Le da un importante lugar a las emociones: “El emprendimiento, la innovación, el diseño, requieren de predisposiciones emocionales fundamentales para la apertura de mundos: sensibilidad respecto de la época en que se vive, confianza en los otros, preocupación por los contextos, por los espacios y, sobre todo, fortaleza para enfrentar la aventura y capacidad anímica para establecer relaciones, porque el tejido de relaciones aquí se hace enormemente importante”. Fiel al estilo de Flores, está más cercano a un manifiesto que a una contrastación empírica. Del mismo modo que  su polémica tesis para recibirse de ingeniero civil industrial hace más de cuarenta años, dirigida por el sociólogo Manuel Antonio Garretón, enmarcada en la idea guevarista de “El Hombre Nuevo”.

surf2 Chile suele generar buenas noticias cada tanto en lo que respecta a los indicadores internacionales que miden la empresarialidad, innovación o desarrollo tecnológico en el mundo. Por lo general le prestan especial atención a figurar bien en los rankings. Aunque no es precisamente lo que ocurrió durante el gobierno de Piñera en lo referido a la innovación y el emprendimiento. Su gestión estuvo marcada por el enorme debate sobre el acceso a la educación universitaria, con excepción de algunos programas con rebote mediático como Start-Up Chile. Aunque parte del caballito de batalla del actual legislador Piñera es la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, no se lo recordará como un presidente con logros tecnológicos de renombre. Este trabajo habla del futuro sin números, sin proyecciones, con el único objetivo de discutirlo y hacerse cargo del desafío.

Surfeando hacia el futuro se niega a hablar de sistema de innovación, sencillamente porque la metáfora perdió actualidad: hoy en día sería una ilusión pensar que podemos llegar a conocer cabalmente todos los componentes de un sistema o creer que podemos llegar a conocer y predecir los resultados que esperamos. Alienta con entusiasmo las metáforas biológicas de ecosistema, selva o semillero, que dan cuenta tanto de la complejidad como del dinamismo de los espacios históricos y culturales donde emerge la innovación. olas de mar 3 Se suele tomar al surf como una buena metáfora para entender la dinámica de la innovación.  En las “10 razones de por qué la innovación es como el surf”, Deborah Hopkins, CEO de Citi Ventures, entre otras cosas habla de riesgo, perseverancia, el papel fundamental de la intuición y las oportunidades que generan las tormentas. Para este documento de Chile, se trata de surfear la historia, entendiendo la dinámica del presente y distinguiendo la actitud a las dos más comunes en lo referido al futuro: la de la certidumbre complaciente y la del entusiasmo incontenido y gozoso. “Es imposible surfear desde la certidumbre; no hay cómo asegurarse anticipadamente del fluir de las olas. Tampoco es posible surfear desde la búsqueda ansiosa de torbellinos caóticos, y ciertamente una indiferencia adormilada ante lo que se aproxima nos puede matar”. El surfear se trata de cómo pararnos ante el futuro. En el surfista asoma la persistencia del que no puede ir hacia donde tiene ganas pero logra un camino en ese escenario de incertidumbre. El que siempre está surfeando, sabe esperar la mejor ola, viaja a los escenarios que cree favorables y estudia lo que puede llegar a pasar, Y remata el documento de la Comisión: “en una era en que todo cambia como si se tratara de un mar agitado –el poder, las reglas, las instituciones, las tecnologías, los productos, las necesidades y los deseos– lo que queda como trasfondo permanente consiste en seres humanos conversando entre sí de diversas maneras en una larga conversación interminable en la que hacen emerger sus mundos” ¿Será misión de los gobiernos encerar la tabla? Se nota la mano del coaching en todo el documento. Escuela de grandes pensadores, el coaching ontológico es a Chile lo que el psicioanálisis es a la Argentina. El talante es una predisposición anímica que se cultiva. Se trata de dejar los miedos atrás, abrirse a la globalización, reforzar la idea de solidaridad y colaboración. El futuro está abierto en las posibilidades y hay que empezar a bosquejarlo. Surfear es estar inmersos en la lógica del presente y estratégicamente pensar el futuro.

Recomiendo gratamente este trabajo, su profundidad y reflexión. Vale la pena abstraerse, poner las cosas en su lugar y saltar prejuicios. Convoca a asumir el reto de la aventura, con sus riesgos y abiertos a nuevas redes, con nuevos espacios de conversación.

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