¿Para qué sirve un programa de parques industriales?

factoryEl domingo seguí atentamente la apertura de la Asamblea Legislativa de Argentina, el último discurso de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta. Sin pretender hacer un juicio de valor de su intervención general, me llamó mucho la atención la preponderancia que le dio a la creación de parques industriales como política pública que busca mejorar las condiciones de infraestructura para la producción, acción, que a mi modo de ver, no destaca ni muchos menos es un tren hacia el futuro.

La aglomeración para la producción es uno de los temas que siempre me apasionaron. Mi tesis de maestría para el posgrado de Análisis y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid la hice precisamente sobre un tema cercano: “Las grandes empresas localizadas en los parques tecnológicos españoles y su relación con el resto de compañías de su entorno”. En otras palabras, me preguntaba si la localización de grandes empresas en los parques tecnológicos (con altísimos costos de inversión pública) generaban externalidades positivas o sólo tomaban al medio de innovación como un espacio donde apoyar su actividad económica (o como hotel alojamiento). Desde ahí mi convicción que el único factor útil de aglomeración que me interesaría promover desde el estado es el del conocimiento. Sin contarles toda mi tesis, que no creo que sea muy divertida, acá algunas reflexiones.

Dos cosas antes de empezar. Primero, los parques industriales, parques tecnológicos, polos, ciudades del conocimiento, etc, se financian a partir de importantes sumas de dinero público. Medir su impacto es una obligación. Debemos preguntarnos en todas sus facetas y diferencias si cumplieron con las metas propuestas y si se justificó la inversión. Segundo, tengo claro que el gobierno nacional no debe pretender generar innovación desde los parques industriales, para tal fin cuenta con otros programas, lo que si me llama poderosamente la atención es el énfasis y la insistencia con un artefacto tan antiguo. Tampoco es mi intención endiosar la figura de los parques tecnológicos, la mayoría de ellos “castillos en el desierto” que no siempre cumplen su cometido.

El análisis del espacio y la localización de empresas viene de larga data. La tensión estaba marcada entre el acceso a las materias primas y el acceso a los mercados, además de los costes de transporte. Los esfuerzos de la geografía económica y de la economía del desarrollo dan cuenta de ello. Hace ya muchísimos años Alfred Marshall distinguió entre las economías externas e internas para referirse a las economías que dependen del desarrollo general de la industria por un lado, y a las que dependen de los recursos propios de la empresa, su organización y su dirección, por el otro. Estas economías externas no explicarían sólo la localización sino el crecimiento económico de los países. Para explicarlo mejor, Marshall categoriza tres tipos de economías externas: la primera, se refiere a la existencia de un mercado en un lugar, la segunda, referida a la existencia de producción de bienes intermedios y la tercera, y más novedosa, es la que hace referencia al excedente y derrame del conocimiento alrededor de una empresa y de una industria, que explica en gran parte la localización. Es decir que al estar localizadas en el territorio otras empresas punta, las nuevas compañías que se instalen podrían sacar provecho de ese hábitat y los patrones de localización perduran en el tiempo.

Quizás le haya faltado una vuelta de tuerca más a Marshall para detenerse en la interacción, ya que es la comunicación entre los actores la que genera el entorno del conocimiento. No es la simple concentración de mano de obra especializada lo que brinda un marco competitivo. El carácter invisible del conocimiento hizo que muchos economistas solamente se detuvieran en las dos primeros tipos de economías externas. Sin entrar en discusiones teóricas, soy un convencido que existe una predisposición de la actividad innovadora a conformarse en clusters. Es aquí donde la interacción queda evidenciada y donde pueden medirse sus frutos. La innovación tiende a la localización más por el excedente de conocimiento que se genera que por la concentración geográfica. Hay localización para la innovación cuando hay conocimiento e interacción.

Durante muchos años las economías de escala actuaron como el motor dinamizador de las aglomeraciones industriales convencionales. Los parques industriales fueron su buque insignia, sobre todo a partir de la década del setenta. Su impacto se sentía básicamente sobre los costos. La simple disminución de costos y aumento de ganancia, efectos de ésta aglomeración industrial, restaba importancia al análisis de tipo de empleo requerido o el tipo de producto elaborado. El éxito de las economías se libraba en la tensión entre el acceso a las materias primas, el acceso a los mercados y el costo de la mano de obra. El empuje de los mercados internos y el auge exportador jugaban a favor. Los parques de Argentina eran una combinación de oportunidades inmobiliarias, valorización del suelo, generalmente cerca de centros urbanos, son asentamientos conjuntos de empresas para compartir servicios de infraestructura, frecuentemente usados por municipios para promover fuentes de trabajo.

Pero de los setenta ya pasaron muchos años y los parques industriales todavía son planteados como pieza de políticas públicas.

Entendamos primero la diferencia entre parque industrial y parque tecnológico.

CUADRO PARQUES

El gobierno nacional tiene un programa exclusivo para la creación de parques industriales con el objetivo de mejorar la capacidad productiva de las provincias. “Para seguir ampliando la capacidad productiva, nuestra pujante industria nacional demanda más y mejores espacios, que faciliten el crecimiento de la producción con valor agregado y el aumento de la competitividad de las empresas. Con más infraestructura y nuevas tecnologías seguimos forjando la industria para esta nueva década. Por eso, la Presidenta Cristina Fernández puso en marcha el Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales Públicos en el Bicentenario”, anuncia el decreto en cuestión. El Plan propuso un registro de Parques, que me parece bien, el RENPI, que brinda información a las empresas que estén buscando una localización. El Estado Nacional a través del Ministerio de Industria de la Nación destina $30.000.000 para financiar obras de infraestructura intramuros mediante el otorgamiento de Aportes No Reintegrables (ANR). Los beneficiarios son municipios y provincias. También ponen líneas de crédito a tasas subsidiadas para las empresas que quieran instalarse. Lo ejecutan conjuntamente el Ministerio de Industria y el de Infraestructura. De esto habló la presidenta con mucha elocuencia, destacándolo como ícono de su política industrial. Se están destinando recursos públicos para construir parques industriales.

Decía que los parques tecnológicos tampoco son para mí la luz de los caminos. Extrapolar modelos tiene sus riesgos y el éxito de Silicon Valley fundó un nuevo canal de programas públicos que sostienen medios de innovación como incubadoras, parques y polos tecnológicos. La experiencia de los parques tecnológicos en Argentina es acotada, poco involucramiento de empresas y financiamiento discontinuado. En países como Brasil el impacto es mucho mayor. Estos proyectos suelen ser los preferidos de los presidentes: buscan la innovación, en edificios majestuosos, modernos, huelen a futuro. Ahí está Correa con su ciudad del conocimiento y Panamá con su ciudad del saber, verdaderos monstruos de inversión pública. Si me sonó un poco antiguo que acá sigamos soñando con parques industriales, esa figura gris, fabril, alejada de las ciudades. Incluso, parte de la oposición, dura en el análisis del discurso presidencial tomaba como positiva “la parte de los parques industriales”.

Si el objetivo de los parques industriales financiados es el de crear empleo, tenemos que saber cuánto empleo se generó, la calidad del mismo y su perdurabilidad en el tiempo, Si tiene que ver con ampliar infraestructura, discutamos la manera. Es fundamental asumir que con este instrumento no necesariamente vamos a lograr mejorar las condiciones para la innovación. También es necesario mejorar aún más las condiciones de financiamiento para PyMES. Las provincias que supuestamente tienen problemas de infraestructura empresarial son precisamente las que menos fondos de apoyo directo a empresas reciben, las ventanillas suelen ser un traje a medida para empresas de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

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Me interesa más el camino de acompañar los procesos de aglomeración desde la existencia de conocimiento. De facilitarlo y apuntalarlo en donde no se esté dando. Me refiero a muchos conglomerados productivos del país, que tienen en común su énfasis en la mejora del diseño y búsqueda de innovación, que se juntan para interactuar con un objetivo más allá de la infraestructura física. De estos programas también hay muchos en el gobierno. El dinero para infraestructura lo pondría ahí. La interacción la genera el conocimiento, no los ladrillos.  Hay más garantía de relaciones perdurables y el privado tiene un papel más activo.

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2 Respuestas a “¿Para qué sirve un programa de parques industriales?

  1. Hola, he leido el articulo y me parece muy interesante. al respecto estoy haciendo una investigacion y queria consultarle si su tesis “Las grandes empresas localizadas en los parques tecnológicos españoles y su relación con el resto de compañías de su entorno”, se encuentra en algun lado, a los fines de leerla y poder citarla. muchas gracias, JUlieta. Argentina

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